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sábado, 23 de junio de 2012

Neurobótica, la disciplina que «da vida» a las máquinas

Neurobótica, la disciplina que «da vida» a las máquinas
Los seres humanos son capaces de realizar movimientos complejos y de alta precisión —como escribir a mano— con poco esfuerzo. El cerebelo es el encargado de que así sea, ya que aprende, corrige y optimiza cada gesto basado en la experiencia previa. Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada ha desarrollado su equivalente informático. Con él pretenden conferir a un brazo robótico la capacidad de adaptar y mejorar sus movimientos como lo hacen los seres vivos. «Intentamos copiar la arquitectura de control del cerebelo», explica Richard Carrillo, encargado de programar la red neuronal artificial que la emula.

Los investigadores han construido un pequeño brazo robótico de dos articulaciones —capaz de moverse en dos dimensiones— con el que poner a prueba su sistema. «Si solo tienes en cuenta la precisión», apunta Luque, «los sistemas tradicionales cometen menos errores». Pero a ellos les interesa más la capacidad de registrar esos fallos, corregirlos, y que además el sistema aprenda de ellos. Que, con el tiempo, use la fuerza mínima imprescindible para trazar la trayectoria solicitada, sean cuales sean las circunstancias.

En sus experimentos introdujeron el extremo del brazo robótico en una caja de arena —para que ofreciese fricción— y le pidieron que dibujase cuatro líneas rectas desde el centro. Una arriba, otra abajo, otra a la derecha y otra a la izquierda. A cada paso la máquina debía aprender de lo ocurrido y mejorarlo poco a poco. Las pruebas más complejas, con robots con más articulaciones, las han tenido que simular por ordenador.

Enmarcan su línea de trabajo dentro de la «neurobótica», una disciplina que trata de aunar dos campos de la ciencia en apariencia muy distantes. Además de para avanzar la robótica industrial y la interacción de máquinas con humanos, su trabajo también sirve para que los neurofisiólogos —los científicos que estudian la estructura del sistema nervioso— pongan a prueba sus hipótesis, asegura Luque. Su sistema permite estudiar la solvencia de distintos modelos neuronales del cerebelo.

La finalidad de su investigación, afirma Luque, es comprender mejor el control de movimientos humanos para que, en un futuro, «el mundo de la ciencia ficción que nos vende Hollywood sea un poco más real».

ABC.es

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