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domingo, 19 de febrero de 2012

Un nano-robot de ADN

Un nano-robot de ADN. | C. Strong/S. Douglas/G. McGill
Como si de un eficiente mensajero se tratara, un nuevo nano-robot desarrollado en la Universidad de Harvard (EEUU) puede llevar carga y transmitir instrucciones a las células. El dispositivo ha sido fabricado con ADN y está inspirado en el funcionamiento del sistema inmune del cuerpo humano. Los detalles de este sistema se publican esta semana en la revista 'Science'.

La capacidad de este robot a escala nanométrica (es decir, la millonésima parte del milímetro) para programar células seleccionadas abre la vía al desarrollo de nuevas terapias en biomedicina. Según señalan sus creadores, liderados por Shawn Douglas, esta tecnología podría ser utilizada en el futuro para diseñar nuevas terapias contra el cáncer, ya que permite dirigirse a determinadas células y reprogramarlas para que se autodestruyan.

En este estudio, los científicos utilizaron este sistema para transmitir instrucciones (que iban codificadas en fragmentos de anticuerpos) a dos tipos de células (responsables de la leucemia y del linfoma). Ambas recibieron un mensaje para que activaran su función de suicidio celular (apoptosis), que permite que el cuerpo humano pueda eliminar células viejas o anormales.

Los investigadores desarrollaron este dispositivo, al que dieron forma hexagonal, usando un método conocido como 'origami' de ADN. El término hace referencia al arte japonés que consiste en plegar el papel para conseguir figuras de diversas formas con imaginación y destreza (papiroflexia). El ADN se puede sintetizar y, al igual que el papel, puede manipularse para conseguir distintas estructuras gracias a la nanotecnología.

Desde hace varios años esta técnica se emplea para obtener objetos y estructuras a escala nanométrica. Ahora, los investigadores de Harvard han fabricado este nano-robot con potencial terapéutico. El ADN es un material biocompatible y biodegradable, por lo que los expertos en nanotecnología creen que podrá emplearse para mejorar la administración de fármacos y transmitir señales moleculares.

A pesar de ello, el desarrollo de estos sistemas presenta importantes retos. Entre ellos, establecer el tipo de estructura que se va a crear, cómo programar este robot a nanoescala y de qué forma se puede abrir, cerrar y volver a abrir la estructura para insertar, transportar y, finalmente, entregar la carga o las instrucciones que debe llevar a las células. El nuevo nano-robot representa, según sus autores, un avance significativo para vencer estos obstáculos.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

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